Insuficiencia de la contabilidad general (II)

Como hemos visto en la sección anterior, la contabilidad general no puede informar en qué medida cada producto específico participa en el resultado global.

Se puede saber que la empresa ha obtenido un beneficio como consecuencia del desarrollo de la actividad. Puede igualmente conocerse cuáles han sido las ventas de cada uno de los productos. Pero a la vista de estos informes, la dirección carece de datos suficientes para activar o promover la venta de un determinado producto, ya que el resultado global que ha conseguido puede estar constituido por la suma de unas ganancias en algunos productos y de pérdidas en otros. Incluso, a la vista de estos datos, la decisión que puede tomarse puede ser totalmente errónea, no solo porque promueva la venta de unos en los que pierde dinero, sino porque se abandonen o se dedique poca atención a aquellos otros que pueden dar mayores beneficios.

Para que la dirección pueda tomar acciones adecuadas debe conocer cuál es la participación de cada producto en el beneficio y para ello es necesario referir las cargas de la explotación a cada producto específico. Esto no es otra cosa que saber cuánto nos está costando el producto.

Para entenderlo mejor, supongamos que una empresa se dedica a fabricar cuatro productos (A, B, C, D). La cuenta de explotación general presenta los siguientes datos:

CUENTA DE EXPLOTACIÓN
DEBE HABER
Existencia inicial: 100.000
Compras: 338.000
Gastos por naturaleza: 362.000
Productos de explotación: 650.000
Existencias finales: 100.000
Resultados explotación (pérdida): 50.000
TOTAL: 800.000 € TOTAL: 800.000 €

El análisis de las ventas facilita la siguiente información:

Producto Precio Venta Unidades Vendidas Importe (€) % s/Ventas
A 12 € 25.000 300.000 46,15 %
B 20 € 3.000 60.000 9,23 %
C 10 € 20.000 200.000 30,77 %
D 15 € 6.000 90.000 13,85 %
TOTALES - 54.000 650.000 100,00 %

Por otro lado, los gastos presentan el siguiente desglose:

Concepto Parcial (€) Total (€)
Compras 338.000
- Materias primas 338.000
Otros gastos por naturaleza 362.000
- Gastos de personal137.000
- Agua, luz, teléfono50.000
- Reparaciones75.000
- Publicidad25.000
- Otros gastos75.000
TOTAL GASTOS 700.000

A la vista de esta información, la empresa se pregunta cómo podría eliminarse esta pérdida. Del análisis de ventas se deduce que los productos B y D apenas se venden. Como, por otro lado, sus precios de venta son los más elevados, puede llegarse a pensar que lo que conviene sería tratar de incrementar las ventas de los otros dos productos y realizar una campaña intensa para fomentar su consumo.

Si se tiene en cuenta que la variación que pueden sufrir los gastos por un aumento de las unidades fabricadas y vendidas (en la mayoría de los casos) es relativamente pequeña, la solución pensada parece totalmente lógica. Pero supongamos que pudieran referirse los gastos a cada producto y que nos encontráramos ante la siguiente situación:

Producto Importe Ventas GASTOS (€) Resultado Explotación
Materia Prima Resto Total Gastos
A 300.000 175.000 200.000 375.000 -75.000
B 60.000 27.000 15.000 42.000 +18.000
C 200.000 100.000 123.000 223.000 -23.000
D 90.000 36.000 24.000 60.000 +30.000
TOTALES 650.000 338.000 362.000 700.000 -50.000

La decisión que se tomaría a la vista de este nuevo cuadro sería totalmente diferente a la anterior. La pérdida de 50.000 euros/pesetas es la resultante de los beneficios de B y D y pérdidas en los otros dos. Por lo tanto, todo esfuerzo que se haga en incrementar las ventas de los productos B y D resultará mucho más rentable. Sin embargo, las ventas de estos productos son muy bajas. La empresa tendrá que examinar cuál es la razón o razones de este hecho (estudio de mercado) y a la vista de estas razones tomar las medidas adecuadas (mejora en la presentación, mejoras en la publicidad, reducción de precios de venta en términos razonables).

Igualmente, habrá que examinar por qué se pierde en los productos A y C mediante el control de todos los gastos en que se ha incurrido hasta la transformación total de estos productos. De esta manera podrá actuarse directamente sobre cada uno de los conceptos de gasto que gravan al producto.

Esto es algo muy útil: controlar el precio de coste de cada producto por concepto de gasto.

Esto se verá en la sección siguiente.

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