Nuevas ideas en la contabilidad de costes (I)

Apoyándose en estas críticas, han sido estudiados varios sistemas destinados a sustituir a la contabilidad analítica:

  1. El sistema llamado de los costes directos, vuelve en cierto modo a la contabilidad comercial, pero se basa en una distinción entre costes fijos y variables, cosa no tan sencilla como a simple vista pueda parecer.
  2. El sistema conocido como el sistema de los costes marginales, asentado sobre bases más firmes. Este sistema también utiliza la noción de costes directos, pero la completa con el análisis de las leyes de variación de los costes directa o indirectamente imputables, en función, principalmente, del nivel de actividad. Igualmente, refuta la imputación a los productos de los gastos de estructura del periodo (invariables en función del volumen) y abandona la noción de precio de coste o de resultado neto del producto.

Avanzando aún más, sustituye el concepto de coste marginal de una decisión, estudiando todas las decisiones, con el objetivo de hacer máximo el resultado neto global, es decir, pasar del marginalismo en el sentido de toma de decisiones esporádicas y parciales, al marginalismo como medio de operar con los distintos productos y actividades que componen el negocio total, para acomodarse o imponerse en el mercado según las circunstancias, a fin de hacer máximo su beneficio global, problema ligado a la utilización de la capacidad o estructura de la empresa.

Para poder apreciar con mayor claridad el enfoque y utilización que en cada caso se da a los costes, y sin entrar en los detalles de las operaciones precisos para las distintas soluciones, vamos a ver el siguiente ejemplo:

La empresa XXX fabrica cuatro productos, y basándose en el coste íntegro facilitado por la contabilidad analítica, el resultado final se presenta así:

Productos Unidades Costes unitarios (€) Precio Venta (€) Beneficio / Pérdida (€) % Sobre precio coste
Variables Fijos Totales
A 1.000 13,00 5,00 18,00 17,00 -1,00 -5,556 %
B 2.000 11,00 4,00 15,00 15,00 0,00 0,000 %
C 4.000 10,75 2,25 13,00 14,00 1,00 7,692 %
D 8.000 8,50 1,50 10,00 11,00 1,00 10,000 %
TOTAL 15.000
Importes totales (€)
Productos Costes Variables Costes Fijos Costes Totales Ventas Beneficios o Pérdidas
A 13.000 5.000 18.000 17.000 -1.000
B 22.000 8.000 30.000 30.000 0
C 43.000 9.000 52.000 56.000 4.000
D 68.000 12.000 80.000 88.000 8.000
TOTAL 146.000 34.000 180.000 191.000 11.000

Es de esperar que haciendo un uso rígido y exclusivo de los costes integrales se pretenderá incrementar los artículos de mayor tanto por ciento de beneficio, en detrimento de los que tienen menos, eliminando totalmente aquellos que no producen beneficios, o bien dan pérdidas. El resultado de esta decisión que olvida la situación de la empresa en el mercado, así como la capacidad de absorción del mismo, supone una actuación fuera de la auténtica realidad empresarial, y llegaría a un resultado como el siguiente:

Importes totales tras decisión de eliminación (€)
Productos Unidades Costes Variables Costes Fijos Costes Totales Ventas Beneficios o Pérdidas
C 5.000 53.750 11.250 65.000 70.000 5.000
D 10.000 85.000 15.000 100.000 110.000 10.000
Subtotal 15.000 138.750 26.250 165.000 180.000 15.000
Costes fijos sin absorber 7.750 7.750 - -7.750
RESULTADO FINAL GLOBAL 34.000 172.750 180.000 7.250

Esta decisión, como se comprueba en el resultado final que proporciona la tabla, parece mejor; sin embargo, como consecuencia de la marcha más reducida en la actividad de la empresa por querer dedicarse exclusivamente a los productos que dan beneficios, deja sin absorber parte de las cargas fijas, y por tanto, el resultado es menor. Este es el inconveniente del uso del método de los costes totales.

Veremos la utilización del método de costes directos en la sección siguiente.

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